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El Karma

El Karma. Todo lo que hacemos tiene una causa y un efecto. Se puede llegar a experimentar la consecuencia de nuestros actos en esta vida o en una posterior. El karma existe porque tenemos la necesidad de asumir la responsabilidad de nuestras acciones, y las consecuencias de nuestras decisiones. Si no tuviéramos karma no podríamos aprender y evolucionar, ya que al fin y al cabo, el desarrollo espiritual consiste en aprender a tomar mejores decisiones en base al bien propio y general.

Tenemos la capacidad de elegir nuestros pensamientos, palabras y acciones. Justo en ese orden. Tenemos libre albedrío para decidir tener una vida tranquila, armoniosa, o dolorosa y difícil.

Todo depende de la elección de nuestros pensamientos, y de la estructura mental que nos hayamos creado para vivir. Y de nuestras acciones posteriores.

¡El Karma Existe de Verdad!

Es conveniente estar atento a los pensamientos que nos vienen a la mente de manera casi automática: «convertirse en el guardián de los mismos». Así podremos evitar atraer a nuestras vidas acontecimientos que quizás conscientemente no deseamos vivir. O mejor dicho, volvernos conscientes de lo que atraemos.

Cada pensamiento de amor y cada pensamiento de miedo tienen un efecto distinto, y sobre todo, una vibración distinta, que atrae situaciones de frecuencia vibratoria similares.

Los buenos pensamientos y las buenas acciones vuelven a ti, y estamos en una época en que el karma puede volverse casi instantáneo.

El propósito de vida: ¿equilibrar el karma?

 

Al final de cada vida, el alma supervisa junto a sus guías y maestros los aspectos más importantes que ha vivido en esa encarnación. ¿Cómo se ha sentido consigo misma?, ¿qué cosas ha priorizado?, ¿cómo ha tratado a los demás?, ¿de qué forma a contribuido a hacer del mundo un lugar mejor?, etc.

No se trata de un examen, si no de valorar cuales han sido los principales éxitos y fracasos, siempre basados en el amor.

Por lo que antes de encarnar nuestra alma elige el camino que va a seguir, y las dificultades que va a atravesar, para poder cumplir con éxito su propósito.

Las almas de nuestro grupo se ofrecen como nuestros más difíciles maestros, y quizás su misión consiste en hacernos dudar y mermar la capacidad de amar y creer en nosotros mismos. Lo que puede parecernos a priori una crueldad, quizás sea una posibilidad para crecer y desarrollarnos espiritualmente en la vida.

Por ejemplo, si nuestro propósito de vida tiene que ver con el perdón, necesariamente vamos a necesitar a «alguien» a quien perdonar. Las almas que se ofrecen voluntariamente para tal complicado trabajo son nuestros maestros más difíciles pero los más necesarios para que nuestra alma avance con su aprendizaje.

Desde que nacemos, tenemos distintos profesores que nos van generando una serie de creencias que serán la base sobre la cual se cimentarán las columnas de nuestra casa. «Cada uno se construye la casa en la que le gusta vivir». Por lo que tendremos unas creencias, unos juicios, unos miedos o culpas, que afectarán a toda nuestra existencia en la Tierra.

Si nuestros profesores nos ponen las cosas difíciles, puede que sea porque tenemos emociones o sentimientos que no hemos superado en vidas anteriores, y quizás éste sea el momento de hacerlo.

Antes de encarnar elegimos a nuestra familia, amigos, etc, de acuerdo a los objetivos y al propósito de vida.

Generalmente la lección que más se repite a lo largo de las encarnaciones es la del amor a sí mismo, y al prójimo, pudiendo llegar a hacer falta muchas vidas para lograr superarla.

Si tú piensas que no eres lo suficientemente bueno, atraerás a tu vida personas y situaciones que te harán sentir de esa manera. Pero si tus creencias no te hacen feliz, tienes la posibilidad de cambiarlas ahora mismo.

Todas las emociones no superadas en vidas anteriores suelen ser desencadenadas en la vida actual por alguna situación similar, que nos hizo sentir de una manera determinada y hacer las cosas que hicimos, etc y puede que nuestro objetivo sea elegir esta vez de manera distinta. Son oportunidades para crecer y transmutar el karma.

Al amar y respetar a los demás tenemos la posibilidad de superar las relaciones kármicas, y romper lazos de dolor que nos han unido a otras almas.

La Ley del Karma

Después de cada vida, el alma evalúa junto a sus guías, maestros, ángeles y seres de luz cómo se ha desarrollado la misma. El Ser Superior toma consciencia de sus actos y del daño que ha generado sobre los demás con sus acciones. Y decide experimentar lo que le ha hecho a otras personas, y compensar por el daño provocado por sus actos.

Por lo tanto, el karma es una elección del alma, que le sirve para evolucionar en su aprendizaje y equilibrar así la energía generada en sus diferentes vidas.

El Yo Superior analiza las consecuencias que tuvieron sus pensamientos, palabras y sus acciones.  Decide entonces  experimentar  en una nueva vida situaciones que le permitan aprender y corregir errores provocados por sus malas decisiones pasadas.

Señores del Karma

Los Señores del Karma son un grupo de Seres de Luz muy evolucionados que controlan el equilibrio y las deudas kármicas individuales y colectivas.

Cuando te conectas en tus Registros Akáshicos puedes pedirle a este grupo de Seres de Luz que te ayuden a liberar parte de tu karma. Si te conceden la reducción de parte de tu carga kármica, ésto repercutirá directamente en que tus desafíos más complicados te resultarán un poco más sencillos.

Si se te confiere esta gracia, estarás ayudando también a todas las almas que se encuentran en tu mismo camino y con las cuales compartes tu misión y con los cuales debes equilibrar tus deudas kármicas.

¿Qué es el Karma y cómo funciona?

Cuando tu trabajo termina en la Tierra, revisas junto a tus guías y tus maestros, las consecuencias que tuvieron tus decisiones y acciones basadas en el amor y aquellas basadas en el miedo. Revisas lo que te queda aún por aprender, y cómo poder compensar a aquellas almas que has herido con las decisiones que tomaste.

Antes de volver a encarnar, eliges a tus padres, tus dones, tus limitaciones, tus guías, tu ángel guardián y tus maestros.  Estos te ayudarán a encontrar a aquellas personas con las que mantienes lazos kármicas  y las situaciones ideales para cumplir así tu propósito de vida. 

Si acumulas muchas deudas kármicas es probable que elijas vivir una vida difícil, o puedes ir trabajándolas por partes a lo largo de varias encarnaciones.

Tu alma elije tu herencia genética, tu familia, aquellas personas que tendrán más peso en tu vida y con las cuales tienes que equilibrar las energías que han quedado descompensadas.

Los ángeles y tus guías sincronizan los encuentros más importantes y se aseguran que estén en el momento y en el sitio adecuado. Tienes libre albedrío, por lo que tus decisiones y acciones dependerán de tu personalidad de la encarnación. Si tienes un difícil desafío y respondes al mismo desde la energía del miedo, seguirás acumulando karma hasta que tus decisiones y acciones provengan desde la energía del amor.

¿Qué es el Karma de una persona?

Los grupos de almas suelen reencarnarse juntos para experimentar aquellas acciones que hicieron en otras encarnaciones a otras personas, intercambiando sus papeles. Por ejemplo, se pueden volver víctimas de aquellos abusos que en otras vidas ellos mismos impusieron. Así pueden aprender lo que significa el sufrimiento y no volver a repetir la crueldad, violencia o abuso, a ninguna otra persona. 

Cuando reaccionamos con egoísmo, crueldad, superioridad, envidia o celos, estamos actuando desde la energía del miedo.  En cambio, cuando actuamos con bondad, alegría, paz, solidaridad o altruismo, decidimos enfrentarnos a nuestros retos desde la energía del amor.

Todos tenemos libre albedrío para resolver nuestros desafíos actuando desde cualquiera de estas dos energías. Inevitablemente, cuando actuamos desde el miedo, favorecemos a nuestro endeudamiento kármico. 

Limpiar el Karma 

El perdón es una herramienta que puede parar la rueda del karma. Cuando la persona se perdona y perdona a aquellos que le han hecho sufrir, puede frenar la repetición de estas situaciones, y quedarse con el aprendizaje, para no volver a repetir el comportamiento perjudicial nunca más.

Cuando dos personas sienten ira y rencor, se forma un lazo energético entre ellos. Y si no se disuelve, éstas personas vuelven a reencontrarse en otra encarnación, hasta que logren cancelar su deuda kármica.

Si una persona actúa como víctima y recibe un castigo, debe perdonar al que se lo hace, para que la deuda kármica se cancele. Y el alma que realizó la acción basada en el miedo también debe personarse.

No significa tener que justificar las malas acciones, sino que hay que liberar el dolor, el miedo, la rabia y el resentimiento que pueda existir entre ambos, elevando así la consciencia, y entendiendo que quizás pueda existir un motivo más importante y desconocido detrás de cada situación.

Se perdona a la persona que está representando el guión que, quizás sin saberlo, fue co-escrito por nosotros antes de encarnar. Así se libera el karma.

Dharma – El Karma en el amor

Realizando buenas acciones también puedes compensar tu karma. A eso se le llama Dharma. Ayuda a otras personas e irás reduciendo tu deuda kármica.

Cuando eliminas el sentimiento de culpa y la necesidad de actuar desde el miedo, el karma desaparece. Cuando estás preparado para perdonarte y perdonar a los demás puedes abrir tu corazón al amor incondicional y saldar así tus deudas kármicas

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